Y sino que se lo pregunten a Bette Calman, instructora de yoga de 83 años que difunde los beneficios de la antigua disciplina india. Con 40 años en la enseñanza del yoga esta abuelita australiana es la prueba viviente de que toda una vida de dedicación al yoga le mantendrá flexible por muchos años, como demuestra impartiendo 11 clases semanales.
El yôga no entiende de edades
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